'' Todo empezó el día en que un amigo me dijo que él era atractivo, tal vez lindo. Cuando lo vi definitivamente creí que era así, pero no imaginé que me iba a comenzar a fijar por unos 10 minutos más. Algo había ocurrido...
Nuestra necesidad de vernos era impresionante, de acercarnos, de hablarnos, etc. Era ilegal no conectarse y hablar hasta que los ojos se nos sequen. Palabras tan sutiles e inocentes, con el tiempo comenzaron a ser aún más intencionales... Ese dolor en el pecho de culpa y duda crecían en mí, porque sola no estaba, tenía a mi pareja.
Como me conocía decidí dejarlo pasar, pero todo esto ardía cada vez más, y no ardía en el buen sentido, ardía y olía a basura podrida.
Entre llantos logré contar a mi compañero todo. Mi amor por él aún persistía, pero un amor más se acercaba a toda velocidad, y con él había peleas, celos, reconciliaciones también. Por más absurdo que fuere, mi corazón tomaba caminos por sí solo.
Un beso concretó el rechazo y la decisión definitiva de que me había equivocado y que mi compañero era la respuesta a mis problemas y lo sería toda mi vida. Con amabilidad se lo comuniqué y mi pasado amor...
Y algo que mi corazón aún no entiende es el por qué esta persona comenzó a esparcir porquerías sobre mí y mi compañero, cuando todo parecía haber quedado bien.
Mi fuego comenzó a encenderse, pero esta vez no era amor ni confusión, era rabia.
Tras bastantes acosos de esta persona y sus amigos, mi pareja decidió enfrentarlo de forma violenta y no llegó a más que una cicatriz en la ceja.
Pero algo que mi pareja me informó respecto a esto es que la persona en cuestión, me había echado la culpa de todo, solo para salvarse a él mismo.
Decidí que no iba a verlo más... y así lo hice. Pero había un problema, ¿cómo podes dejar atrás a alguien que pasa todo el día con vos? aún no encuentro la respuesta.''
Así concluye mi historia, a día de hoy no se si perdonarlo o no...
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